
Si sólo consiguieron frenar revoluciones sangrientas, configurar la democracia moderna, educar a las clases más desfavorecidas, fundar orfanatos, cambiar las leyes para mejorar las prisiones, abolir la esclavitud y morir por defender la paz en contra de dictadores sanguinarios y genocidas...
Mientras España permanezca mirando su ombligo (sus grandes televisiones con sus consecuentes cadenas basura) y deje de pelearse con el vecino, mirar hacia otro lado frente a la necesidad y de taparse los oidos para no escuchar la voz de Dios, en el nombre del cual se torturó y quemó gente, y en el nombre del cual también se frenó una reforma total de nuestra sociedad (es decir, que no se escuchó su voz en ningún caso, sino que sólo se usó el Nombre), ni estos libros, ni estas vidas, ni esta historia, tendrán alguna influencia en nuestro corazón.
¿Qué corazón?
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