Dia 4, Grabación de los pianos del disco hace ya casi cuatro años

Nuestro colega Abdiel Vicente, cubano de los pies a la cabeza y pianista de cuerpo, mente y corazón, grabó los pianos de algunas canciones hace ya casi cuato años. Cómo siempre, lo hicimos casi del tirón, disfrutamos enormemente y aportó su enorme calidad musical a este proyecto.

Toca tan bien este tío que a veces me dan ganas de quitar todos los instrumentos y dejar sólo el piano...

Día 2 y 3, Grabando voces y bajos

Pues eso. La voz de "Magnolias en el barro" y el bajo de "Fotografías" han quedado listos. Dos días de grabación intensos y productivos.
El gran Josue Bea al bajo engrandece el disco, teniendo en cuenta que ha tocado también el lap Steel, el dobro y algunas baterías del disco.

Ahora toca grabar algunas voces femeninas, pero ese capítulo no será escrito, sólo escuchado.

Y después...









"Fotografías" Primeros pasos

En este cuchitril comenzó la grabación de las primeras canciones del disco antes de trasladar el proyecto a los October Studios y caer en manos de Sam Miller, mi fiel compañero de viaje y que ya estuvo conmigo durante la grabación de "Éxodo".

Pues eso, que en este habitáculo metí todos los instrumentos de algunas canciones que se han quedado tal cual, con sólo el añadido de voces. Por meter, metí hasta una batería, y a veces el batería, al dar a la caja, cuando subía un poquito el brazo golpeaba la puerta y teníamos que empezar de nuevo.

De esta sesión salieron "Aleluya", "Olvídate de las flores", "Nadie", "Placer & Dolor" y otras que al final se convertirán en extras en el disco. Mis recuerdos son fantásticos. Más tarde, encontré los otros estudios en mitad del campo y pude grabar sin golpearme con los muebles, pero le tengo un gran cariño a esa habitación, a la que llamaba Beahouse por razones evidentes.

Esta otra imagen es de October Studios, un lugar mágico dónde todo se hace realidad (hasta tus más terribles pesadillas). Allí me llevé estas canciones, y registré muchas otras.
Esta noche de martes, 16 de Febrero de 2010, grabaré las voces de cuatro canciones y mañana algunos bajos y guitarras. Ya veremos que tal va todo.

Año 0, Día 1. La grabación de "Fotografías"

Después de más de cinco años grabando canciones, revisando, componiendo, borrando, reflexionando y muchos ...ando, "Fotografías", ese proyecto que parecía mentira, está llegando a su fin. Entre medias, un disco publicado de gospel, "Éxodo", muchos conciertos, producciones, bandas sonoras, canciones para recopilatorios, televisión, y conciertos en sótanos y jardines. Pero ahora, cómo mi amigo MAC me dijo, es hora de finalizar este "asunto". 12 canciones, en principio, que están listas para terminarse.

La idea es registrar las últimas sesiones de grabación de las canciones que quedan para finalizar el disco, la mezcla y su masterización. En fin, un breve pero específico seguimiento del disco que, si todo va bien, verá la luz muy pronto. Durante años se han realizado sesiones de fotos para posibles portadas, conciertos de pre-sentación que nunca lo fueron, filmaciones que no se emitieron, ordenes de canciones que se desbarataron por puro y simple pánico y fotografías que recogían momentos diferentes de grabaciones, mezclas, ensayos y demás.

Así que, a través de este blog, iré mostrando todo este material, porque "Fotografías" no son cinco años, sino todo el recorrido que me ha traído hasta aquí, para bien y para mal.

Espero que disfrutéis con ello. A mi me cuesta.

Vinilo!

Esas planchas negras como el carbón, de círculo perfecto, con esos surcos que con el desespero y la angustia de unos esclavos corren todos en una misma dirección, como si estuvieran buscando un sentido al viaje giratorio al que están condenados por un intenso espacio de tiempo, cuyo final depende del aguante de la pasión que sus dueños sufran por los mensajes fascinantes que sus cauces desprenden.

Vinilo!

Esa antigualla olvidada e ignorada por los que desconocen su historia. Lo que ahora esta considerado como un tesoro de incalculable valor para algunos y un molesto trozo de pasta para otros, significó para mí una inagotable fuente de emociones, mi compañero y amigo durante mis años de aprendizaje. Un libro sin páginas que se abría ante mí mostrándome los rincones velados de un paraíso cuyo goce era sensitivo y espiritual.

Además, pasé muchos días sin comer para conseguir algunos. Y meses. Hasta un año.

“Aprendimos más de una canción de 3 minutos que de todo lo que nos enseñaron en la escuela”
("No surrender", de Bruce Springsteen)


Extraído del libro "Locos de sangre caliente", por DB (1999)

Un acuerdo que acabó en K.O.

Una mujer mayor, llamada Hessie Donahue, tumbó una vez al campeón de los pesos pesados desde 1882 a 1892, John L. Sullivan.

Se montó una representación para entretener al público, y Hessie, casada con un director de una escuela para boxeadores en Massachusetts, se decidió a ser sparring, solo por divertimento. Conocía los movimientos por haber observado a su marido en su trabajo, y, cuando el campeón, previo acuerdo secreto, dijo en el ring que lo había desafiado una mujer, ella subió vestida con su blusa y su falda. Al campeón se le escapó un golpe muy fuerte, que dio de lleno en la cara de la pobre mujer. Esta, cabreada, le metió un gancho en la mandíbula que lo dejó tumbado por más de un minuto.

Causó tal sensación que decidieron seguir con la representación por unos meses más.

Extracto de la novela "La ciudad del silencio", por David Bea

Más historias de cementerios: Entre los indios y los chinos

Hace unos años, saltó la noticia de que en Seattle querían levantar un cementerio indio para hacer un campo de golf. Los indios se atrincheraron, formaron barreras y se armaron hasta los dientes para que nadie pudiera entrar. Fue terrible. Jugarían a la pelotita encima de todos aquellos fallecidos, pisoteando todas aquellas historias que ya eran historia. Querían pasar por encima de sus cadáveres, como yo hice cuando era pequeño (leer la entrada anterior del blog para posibles malentendidos), solo que ellos lo harían conscientemente, con mala leche indiferente. Al cabo de los años, fui a Seattle, y me enteré de que habían construído el campo de golf. La tierra de la libertad blanca y tintineante.

Cuando estuve allí, fui a visitar la tumba de Bruce Lee. Fue un momento muy emocionante. La tumba esta en el cementerio de Salk Lake City, y es un lugar tan grande como mi propia ciudad natal. Después de perderme, y volver a perderme, pregunté a un tipejillo bajo, con gorra, y con un gruñido me señaló la tumba; estaba justo detrás de mí. Era una lápida de color rojizo, y hay una foto de Bruce en la parte de arriba de la lápida, con sus famosas gafas anchas de sol, y mirando de perfil. Cuando llegué, había un grupo de chinos que también había ido a visitarla, y estaban realmente conmovidos.

Como de pequeño yo quería también ser chino, me ponía sus ropas anchas y oscuras para ir al colegio, con alpargatas negras, y me decían que estaba como una cabra. Y además comía con palillos. Por supuesto, cuando mis padres, alguna que otra vez, nos preguntaban a mis hermanos y a mí donde queríamos comer, yo siempre elegía un restaurante chino. Ahora, entre un grupo de personas que habían sido mi pueblo en la infancia, me sentí enternecido, delante de la tumba de un héroe perdido, y cuando ellos hicieron su saludo de respeto inclinándose delante de aquella lápida, yo hice lo mismo.

Me miraron extrañados, y se fueron con paso ágil. A lo mejor pensaron que estaba loco o algo así.

Yo me quedé allí un poco más.

Extracto de la novela "La ciudad del silencio", por David Bea

Ahora no se puede acceder a la fosa común

Me acabo de acordar de algo que me pasó cuando era pequeño con un conocido de la familia, un joven conflictivo al que mi padre –pastor protestante- estaba ayudando. Recuerdo que, paseando por un cementerio – ¿pero qué hacíamos allí?- me llevó a la fosa común, abierta por entonces, y donde echaban a los muertos que no habían tenido posibilidad de pagarse un rincón en este lugar. Nos acercamos, y no había ninguna valla que lo protegiese. Era un agujero lleno de montones de ropas, tierra, y alguna basura del lugar. De pronto, se subió encima de los montones y empezó a saltar. Yo no tenía ni idea de lo que hacía ni de dónde estaba montado.

- Corre, móntate, mira que blandito esta esto.
- ¿Qué hay debajo?
- Nada... pero corre, mira como boto.

Me subí al montón de “basura”, y tenía razón, botaba.

Así que allí estaba yo, encima de esos torsos desnudos, de esos brazos, piernas, cabezas, ropas y tierra, como si estuviera en una feria de barrio, encima de una cama elástica. Fue una sensación rarísima, y todavía, si me pongo, puedo recordar la sensación de lo que tenía bajo mis pies. Cuando se lo dije a mi padre, se puso terriblemente furioso. Me dijo que si yo sabía lo que había allí, yo le dije que no, y prefirió callarse, hasta algunos años después, que me lo dijo. Cuando lo hizo, me entraron escalofríos por todo el cuerpo, pensando la cantidad de personas muertas que había pisoteado en un momento.

Ahora no se puede acceder a la fosa común.

Extracto de la novela "La ciudad del silencio", por David Bea

Lo importante es ser consciente de ello

Cada verano lo encaro como un desafío (últimamente todo son desafíos) frente a ciertos personajes y/u obras a los que sé que tengo que decidar un tiempo especialmente extenso. Este año le ha tocado a la literatura norteamericana y británica contemporánea, pero sólo con autores muy reducidos y obras concretas que tengo pendientes.

Pero para empezar a situarme, y cómo ya había leído a algunos de esos autores elegidos, comencé un libro titulado "Hemingway contra Fitzgerald". No sabía dónde me metía. En sus páginas no sólo se hace un recorrido por la relación de estos dos autores, sino que, como buena biografía-ensayo que se precie, hace un recorrido por los diferentes temas que ayudan a entender el asunto en cuestión: La época, las circunstancias, personajes paralelos, y, sobre todo, varios estudios muy interesantes acerca de, por ejemplo, el alcoholismo en la literatura, la fama, la competitividad producida por una sociedad que sólo se centra en la figura y no en el arte, la formación de un escritor, etc...

Justo antes había leído la biografía de Anthony Burgess sobre Hemingway, y algunos libros más sobre él. También había quedado prendado, hace años, de "El Gran Gatsby" de Fitzgerald. Pero el autor del libro citado sobre estos dos escritores, Scott Donaldson, es perspicaz, honesto, profundo y ameno, y me los coloca en una dimensión más amplia y compleja.

Bueno, pues los libros se apilan sobre mi mesa casi por voluntad propia (la suya, aunque la mía colabora), y algunos ya leídos hace mucho más tiempo del que me gustaría reconocer. Es increíble cómo, a medida que pasa el tiempo, la relectura de libros que en su tiempo no te produjeron gran cosa, ahora cobren una importancia casi vital. La edad, la experiencia, la vida misma, te dan las claves para entender ciertas cosas.

Así que me zambullo es todo este itinerario vacacional, de precio muy económico pero de una influencia mucho mayor que el carísimo sol de un país donde los hoteles protegen a sus huéspedes para que no sepan la terrible pobreza que los rodea, y crean que el paraíso se paga a golpe de talonario. Mentira, mentira. El paraíso no existe en la tierra, y lo importante es ser consciente de ello.

Mientras tanto, "no te sientas incómodo; yo también he cometido errores". (F.S.F.).




El desafío nos conviene a los dos

Estoy paseando por las calles que me adoptaron durante mis días oscuros, que duraron un año. Hace tiempo que me sacudí el polvo de los zapatos, así que ahora, me es indiferente si alguien me grita en plena calle o me susurra desde un rincón. Ya sé donde voy, y de donde vengo (por ese orden) y en esas estamos.

Mi pasión por oler libros viejos (y, a veces, comprarlos), beber cerveza en solitario y/o mirar el mar ajetreado es proporcional a un dolor de cabeza realmente insoportable. Pero ahora, en este momento, soy feliz, degustando ese momento fugaz de eternidad, como díria Lewis. Y como la buena y la auténtica felicidad, me la bebo a grandes sorbos y de forma rápida antes de que se me escape en la siguiente parada.

Esta noche doy un concierto para unos amigos que no conozco de nada. No sé lo que esperan, pero seguro que no esperan lo que yo espero, y eso es bueno. El desafío nos conviene a los dos.

Barcelona, viernes 10 Julio 2009

En mitad de un jardín...

Madrid, 10 de Junio de 2009.

Hoy he tocado algunas canciones en mitad de un jardín, rodeado de lámparas y cojines. Ha sido un tiempo hermoso, peligrosamente íntimo y abiertamente personal.

Un buen grupo de personas, algunos conocidos y otros desconocidos, amigos y visitas, me han dado la oportunidad de usar la guitarra y la voz para algo más que para entretener. Momentos como este me hacen sentir vivo... y útil.

Gracias a todos por vuestra apertura de corazón.

Nos vemos!

Después de un invierno largo...

Comenzamos nueva etapa.

A punto de finalizar el disco que me trae de cabeza los últimos años, "Fotografías", y habiendo degustado de nuevo el sabor de la carretera después de una larga temporada en otra dimensión, estoy preparando una serie de conciertos, sin más pretensiones que tocar. Esto significa justo eso: Liberado de cualquier atadura artística comercial (excepto la de hacer música, que es la mejor) volveré a recorrer todos los rincones en los que pueda alzar la voz y hacer sonar la guitarra y el resonator, con la armónica acompañándome.

A veces estará el Sr. Josue Bea al Lap Steel o al Dobro, en ocasiones la mágica Inma Lara a la voz, en otras Mrs. BBea haciendo sublimes pianos, voces cómplices u organos misteriosos. Las sorpresas aparecerán cuando menos lo esperemos, que para eso son sorpresas.

Empezaremos este verano, y acabaremos...

Estás invitad@.

"Después de que un invierno largo y triste ha cubierto nuestros llanos de nieblas oscuras, llega un día desde el Sur apacible que borra de los cielos enfermos toda mancha que sea indecorosa"
John Keats

Me voy a limitar a olvidarme de mí mismo

"Voy a dejar de hurgar en mí mismo para descubrir a qué categorias psicológicas o sociales podría pertenecer. Mayormente, me voy a limitar a olvidarme de mí mismo, y realizar mi labor"

Clyde Kilby.

Eso exactamente vengo haciendo (o tratando de hacer) en los últimos años. Mi corazón era mi becerro de oro, y a él le sacrificaba todo para que estuviese contento, situado y en paz. Pero era falso, así que perdí gran parte de mi vida en estupideces autocompasivas, débiles visiones revestidas de magnificiencia y pomposidad artística y una locura transitoria fruto de una ridícula estética aprendida conscientemente.

Y se acabó.

Ahora, "mayormente, me voy a limitar a olvidarme de mi mismo, y realizar mi labor": Predicar las Buenas Nuevas, cantar Canticos Nuevos (alegres y tristes; no todo lo nuevo tiene que ser apacible) y correr lo más rápido posible cuando pase por callejones oscuros.

Algunos nocturnos puntos sueltos para ordenarme (partiendo de Lewis y volviendo a él)

Me fascina la figura de C.S. Lewis. Recuerdo cuando sus Crónicas de Narnia llenaron mi infancia de una fantasía que se ajustaba perfectamente con mi concepto pequeñín de lo que hervía en mi mente infantil, desmesuradamente imaginativa. Después, "El problema del dolor", en una versión antigua que tomé prestada de la inmensa e imposible biblioteca de mi padre, me golpeó tan fuerte a los 18 años que todavía me dura el efecto, hasta que "Una pena en observación" me amplió la otra cara de la moneda teológica y filosófica, probada en mis carnes el año pasado, con la pérdida de un gran amigo mío

Ese fue el chispazo que encendió la mecha -"El problema..."- y hasta hoy. Estoy releyendo su "Cautivado por la alegría" por cuarta vez, y no me cansa. Al contrario, parece que cada vez que lo leo, me aporta tantas cosas nuevas -sensaciones, descripciones, expresiones, definiciones, explicaciones, elucubraciones...- que mi espíritu se nutre con pasión. Vamos, que disfruto como un enano. Para que seguir adornando.

De todas formas, su vida y sus libros -lejos del abuelete sonriente de algunas fotos, era transgresor, rebelde e independiente- me han enseñado, sobre todo, a pensar, a reflexionar, a discutir y a tratar de sacar conclusiones sobre mi fe, que no es poco. Lo considero -después de mi padre- como mi tutor principal, un guía en la distancia del tiempo cuyo eco sigue resonando en mi interior, cada vez con más intensidad.

Por otra parte, Paul Johnson, en su libro "Creadores", hace una introducción que ya justifica el precio del libro. Lo que nos reímos y lo que distrutamos Josepablo y yo con "Intelectuales". Desde entonces, "Al diablo con Picasso" y otros libros más han servido para amenizar con un disfrute exquisito mis viajes (sobre todo, cuando viajé a Bruselas el año pasado. Fue uno de los viajes más entretenidos de mi vida).

Para mí, sin Dickens no hay literatura, y su "Nuestro amigo común" se está ganando un lugar privilegiado en mi espacio privado como uno de mis libros favoritos -aunque Copperfield forma parte de mí como ningún otro-. Recomiendo a Dickens a todos aquellos que estén exentos de sí mismos. Su galeria de personajes y descripciones de situaciones, sus historias entrelazadas, su claridad moral y su espíritu profundamente generoso herirán en profundidad a los que tienen un ombligo demasiado grande y poco tiempo para usar la mente.

Y vuelvo a Lewis, y de la mano de un gran amigo, Philip Yancey, del que os recomiendo todos y cada uno de sus libros:

"Nosotros los escritores no somos sustantivos, solía decir. Somos simplemente adjetivos, apuntando a la gran Sustantivo de la verdad. Lewis hizo eso, con fidelidad y magistralmente, y porque lo hizo, muchos miles han llegado a conocer y amar a ese Nombre.
Incluyéndome a mí. "

Y a mí.

Nada más

De vez en cuando -gracias a Dios-, un hombre o una mujer se levanta y dice las cosas como son, sabiendo que no serán aplaudidos, ni recomendados, ni condecorados. Y creo que merece la pena. Solo una vida... ¿Para qué usarla intentando agradar a los demás a base de negarnos a nosotros mismos?

John Piper, en su libro "Las raices de la perseverancia", donde recoge las biografías de tres de los hombres más prominentes de su tiempo (siglo XVIII), John Newton, William Wilberforce y Charles Simeon, hace una radiografía de nuestro tiempo que, simplemente, asusta por su claridad:

“Estamos rodeados por una sociedad de cobardes emocionalmente frágiles, y formamos parte de ella. El espíritu de estos tiempos ha penetrado demasiado en nosotros. Necesitamos momentos con la clase de personas –vivas o muertas- cuya vida nos demuestre que hay otra manera de vivir.”

“Una de las marcas más extendidas de nuestros tiempos es la fragilidad emocional… Nos hieren con facilidad. Sollozamos y lloriqueamos con facilidad. Culpamos a los demás con facilidad. Nuestra felicidad se rompe con facilidad. Y nuestro compromiso con la iglesia también se rompe con facilidad. Nos descorazonamos fácilmente, y tal parece que tenemos poca capacidad para sobrevivir y prosperar en la presencia de la crítica y la oposición… Cuando los historiadores hablan de los rasgos característicos de los Estados Unidos en el último tercio del siglo XX, en su lista no aparecen el compromiso, la constancia, la tenacidad, la resistencia, la paciencia, la determinación ni la perseverancia. La lista suele comenzar con un interés en la autoestima que lo consume todo. Después siguen los subtítulos de la autoafirmación, la auto-exaltación y la autorrealización.”

Sólo eso, y "nada más", como decía el personaje de John Russell, interpretado por Paul Newman en una de las más grandes películas de los 60, "Un hombre", después de golpear a un indeseable en la cara con su escopeta por agredir sin razón a su amigo indio. Nada más. Porque, incluso si discrepáramos de unas afirmaciones como estas, ya estaríamos cayendo en nuestra propia fragilidad de discutir y evitar aquello que nos confronta con lo que somos.

Feliz final de verano.

Usque ad finem

Usque ad finem, le dijo su tío, a pesar de sus defectos y de sus caídas. Su amor por él era grande, pero, lejos de quedarse en buenos sentimientos y sonrisas tontas, su comprensión se hacía real y práctica en estos momentos, cuando el joven Conrad se paseaba por Marsella con los bolsillos vacíos, varias deudas sin pagar, y sin posibilidad de encontrar trabajo debido a no tener los permisos necesarios por parte del país contra el que tanto había luchado su padre, Rusia.

En Polonia me sorprendió, como mínimo, una cosa:
Los polacos tienen una historia tan ensangrentada, tan trágica, tan confusa, tan dificil y tan cruenta, que es imposible de digerir desde nuestra vida autocomplaciente y de comodidad insulsa. No he visto más ruinas y cementerios por metro cuadradado en mi vida, a través de las decenas de pequeños poblachos que visité. Sin embargo, el capitalismo ha entrado con una fuerza tal, que los recuerdos tan recientes de miseria y muerte se están mezclando con el olor del euro a punto de entrar, lo que está provocando una esquizofrenía conversacional que te deja aturdido.

Valga este pequeño y tonto ejemplo: Un amigo polaco conduce su coche a 120 por hora por carreteras imposibles. Mientras me narra las historias de cada villa por la que pasamos, señalando lápidas que sobresalen de terrenos olvidados y recordando quién y porque hizo aquella matanza (alemanes o rusos, nazis o comunistas), pasa de esta negra charla a comentarme, como si nada, lo que cuesta cada carretera o edificio que se está restaurando, me señala cada empresa nueva que se está construyendo, los trabajadores que están metidos, lo que importan y lo que exportan, lo que cuesta el material que usan, lo que pagan la hora, lo que está previsto que ganen la próxima temporada, los cambios cuando el euro entre con respecto a la moneda polaca, las comparaciones con la economía de otros países... me comenta lo que le ha costado el coche, lo que vale la gasolina, y hasta sus zapatos, y de nuevo, me señala otras lápidas ya envejecidas y sigue con la terrible historia que produjo aquellos asesinatos; después vuelta a empezar.

Mientras caminábamos por la calle, me decía quién había trabajado en los acerados (mitad franceses, mitad polacos...), lo que había costado cada loseta que pisábamos, lo que se estaba invirtiendo para levantar varios edificios históricos... para después cambiar automáticamente el "chip", y narrarme de forma triste y algo airada la triste historia de la ciudad, destruida en un 70% por los alemanes en la segunda guerra mundial, y cómo sus abuelos sufrieron esa guerra bajo las botas nazis, unos años antes de que el comunismo se apoderara del ciudad y consumiera a sus padres, como a miles de ciudadanos más. Evidentemente, esta ha sido una de las muchas experiencias que he vivido allí, pero la imagen de mi amigo, joven, emprendedor, ilustra bastante bien el ambiente entre esta generación que emerge desde un sufrimiento indecible.

Apollo Korzeniowski empleó su vida para que su país natal fuera liberado de las ataduras de los países circundantes, que pensaban que Polonía era suya porque eran más listos que nadie. Pero su hijo huyó de su pasado oscuro y solitario, tenso y doloroso, para dejarse adoptar por otro país, y convertirse en unos de los escritores más importantes de todos los tiempos, Joseph Conrad. Quedarse en medio era una locura.

Y eso puede estar pasando ahora. El pasado y el futuro se dan la mano abriéndose paso entre la sangre de millones de inocentes que todavía bombea debajo debajo de los caminos y los campos, y la libertad de esclavizarse a nuestro vergonzoso sistema económico, una segadora implacable de la ética y la moral mas básica.

Que ciudad más bonita, Wroclaw.

Inconformismo = Sacrificio


"Debemos recobrar la llamada evangélica de los antiguos cristianos, que eran inconformistas en el más puro sentido de la palabra, y se negaron a acomodar su testimonio a los puntos de vista de su época, sacrifican de buen grado fama, fortuna, e incluso la vida, por una causa que sabían que era recta."


Martin Luther King Jr.

Tiempos confusos

Vivimos tiempos confusos. Y como esta frase también puede despistar de tanto usarla, digámoslo de otra forma: Confundimos unas cosas con otras. En estos días de relativismo social, ambigüedad moral sin límites y un racionalismo vulgar a falta de algo mejor, nuestro ombligo crece hasta convertirse en el centro de la tierra que nos rodea. Una mezcla de cinismo vital, materialismo nada sutil y autocompasión no reconocida ha formado nuestros caparazones, tan descoloridos como frágiles. Para aderezar bien la ensalada mental a la que hemos sometido nuestras vidas, vertimos grandes cantidades de lo que es, a ciencia cierta, nuestro mayor enemigo: La prisa. Si las cosas no toman la velocidad indicada por las reglas no escritas de un mundo en expansión hacia sí mismo, perderán todo su valor ante una sociedad implacable con sus prójimos.

Enfrascados en esta locura de vida, o en esta vida alocada, perdemos de forma atroz la perspectiva de nuestro lugar, y aún de nuestro papel en la tierra. Con esta pérdida, arrastramos toda la profundidad de una existencia que -en contra de lo que hoy en día tratan de meternos con calzador esas mentes obtusas y oscurecidas- debería subsistir de manera natural con sus mal llamadas pequeñas cosas: La alegría de la luz, el misterio del nacimiento, los colores de las estaciones, la misericordia en los gestos, la melodía de las palabras y los detalles del amor. En fin, minucias olvidadas de algún espíritu que se resiste a morir. Chesterton, con su habitual clarividencia, apuntó de forma contundente: “Sin duda estamos en una novela, y lo que más me gusta de este novelista es que se preocupe tanto de los personajes secundarios”. La obsesión moderna por convertirnos en protagonistas de los días sin más decorado que nuestras ridículas pretensiones y falsas necesidades, ha dado como resultado lo esperado, sólo que rodeados de la más absoluta y fría soledad. ¿Para qué llegar a ser algo único si al final del camino nos quedamos solos?

Pero hay algo aún más terrible en este camino suicida en ese túnel bajo tierra, y es la pérdida de la libertad, ese viejo sueño de saciar nuestros vacíos con un equilibrio de bondades, fortaleza, pasión y cierta alegría. El problema es que, más que soñar, dormitamos entre ese insaciable ritmo que le imponemos al tiempo y un futuro tan incierto como lejano. Sin embargo, aún quedan voces que desde su rincón íntimo nos recuerdan que Dios se sigue acordando de los personajes secundarios; que la vida no consiste en golpes de efecto con aplausos de fondo, sino en una compleja laboriosidad donde cada minuto cuenta en la construcción de un presente con sentido; que nuestros fracasos son triunfos desde la perspectiva de un guerrero que tiene su mirada y su corazón en una estrategia de fondo para ganar, no sólo una batalla, sino la guerra.

(Extracto del prólogo al libro de Yolanda Tamayo "Para que no te duermas", noviembre 2007. por D.B.)

Frente a las fuerzas del odio


"Seguiremos haciendo frente a las fuerzas del odio con el poder del amor... Igualaremos vuestra capacidad de inflingir sufrimiento con nuestra capacidad para soportar el sufrimiento... Bombardear nuestras casas y seguiremos amándoos... Invocaremos a vuestro corazón y a vuestra conciencia de tal forma que acabaremos ganando en el intento."

Martin Luther King Jr.

In Memoriam


Este Blog permanecerá cerrado
durante tiempo indefinido.

En memoria de Fran Coleto
07.12.1975-19.04.2007

Sencillamente, se acabaron
las palabras por ahora.
Nos vemos pronto, amigo.